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EL CIUDADANO - Rosario - Lunes 31 de mayo de 2004

DOCUMENTAL. El film indaga en las historias de chicos que fueron apropiados por la dictadura


"No podía ejercer una mirada piadosa" Benjamín Ávila, hijo de desaparecidos, habla de su película testimonial "Nietos"


Benjamín Ávila es documentalista e hijo de desaparecidos. Esa doble condición le permitió no apiadarse del dolor de sus entrevistados, ocho nietos recuperados por las Abuelas de Plaza de Mayo, sino ir más allá de lo que cualquiera que no comparte esa condición hubiera podido preguntar.

Ávila fue y les preguntó no tanto cómo analizaban sus historias sino qué sintieron desde el momento en que se enteraron de la verdad. De esos ocho encuentros, registrados en las casas de los nietos recuperados y grabados en una tarde o en una mañana, en el espacio más luminoso que el lugar ofreciera, surgió Nietos (Identidad y Memoria), el primer largometraje de Ávila, que cuenta con el respaldo de Sudamérica Cine, la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, Habitación 1520 (la productora del mismo Ávila), GP Producciones, de Gastón Portal, y el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa).

La idea inicial de Ávila incluía varios pasajes en los que se explicaban momentos de la historia argentina como el mundial 78, los centros clandestinos de detención, la guerra de Malvinas, la democracia y los juicios a las Juntas Militares. Pero, a medida que se registraban los testimonios, Ávila y su equipo sentían que esos montajes explicativos no aportaban nada nuevo al conjunto del film. Así fue que la idea original cambió a la que finalmente quedó realizada.

Un documental "limpio" -como le gusta llamarlo al propio Avila, que tiene 32 años y una corta carrera como cortometrajista y coordinador de la cátedra de dirección en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, en Cuba, y que fue montajista en el film Tan de repente, de Diego Lerman-, en el que aparecen ocho historias de hijos de desaparecidos que fueron recuperados por las Abuelas de Plaza de Mayo a través de entrevistas personales que buscan llegar a las sensaciones particulares de cada uno de los chicos.

Como si Ávila, lejos de homogeneizar lo que los hijos de desaparecidos tienen en común, hubiera ido a buscar las marcas particulares de esa historia. "Yo no puedo tener una mirada piadosa, porque ya sé de qué estamos hablamos, ya sabemos lo que pasó, nada de lo que podían contar me podía parecer terrible y eso me permitió preguntar más", dijo Avila.

Con ese planteo como guía y muchas imágenes de archivo inéditas, el film avanza en las historias personales de chicas y chicos que conocieron su verdadera identidad y a sus familias de origen gracias a la búsqueda de las Abuelas.

Según Ávila, y lejos de intentar una revisión política o histórica de lo sucedido, su trabajo rescata la historia personal del proceso de recuperación de las nuevas y verdaderas identidades de estos chicos y chicas. Ávila puso su cámara con una idea muy precisa de qué era lo que había que buscar, en principio ningún supuesto acerca de qué es lo que siente una persona que un día se entera que fue apropiada por un represor o, en el mejor de los casos, adoptada por una familia de buena fe. Con una mirada que busca no adoctrinar sobre cómo es el dolor sino mostrar las vidas de los hijos recuperados, el film de Ávila tiene, además de su propia búsqueda estética, un segundo propósito que es ayudar a encontrar a los 425 chicos ya adultos que todavía no conocen su verdadera identidad. De los aproximadamente 500 niños desaparecidos durante la última dictadura militar, en un plan sistemático de robo de bebés, sólo 77 lograron ser restituidos a sus familias biológicas.

De esos 77 casos, salen los ocho testimonios de Nietos, entre los que está el de Claudio González, que fue localizado por las Abuelas en 1995 y que además trabajó en la producción de la película. Claudio dice que no es la primera vez que cuenta su historia en un documental pero que sí es la primera que dice algunas cosas "muy íntimas", que nunca antes había tenido ganas de compartir. Con esas cosas, Ávila compuso su film.