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http://www.lapochoclera.com.ar/internas/losnietos.htm Nietos
(Identidad y Memoria). El tiempo recobrado Documento acerca de la lucha de Abuelas de plaza de Mayo y de los hijos de desaparecidos por recuperar su identidad. Con especial atención en lo cotidiano y los gestos mínimos, Nietos... logra emocionar con sutileza.
No hay locución en off que explique ni mucho menos discursos de púlpito, hay voces, rostros, lugares, y con eso es suficiente. La cámara sigue a los entrevistados en su andar cotidiano; con sus primeros planos de rostros, de manos, de gestos mínimos, de pausas en el discurso. Y así es como intenta captar las emociones que se desprenden de su relato. El realizador prefiere, antes de ofrecer un relato de torturas o vejaciones, que la atrocidad de los crímenes quede en un fuera de campo. Las imágenes de archivo con los discursos de Videla o de militares patrullando la ciudad y custodiando el estado de sitio, apuntan a dar cuenta de un estado de amenaza, en donde la violencia se siente y está ahí, latente; el momento en que mas se acerca a una explicitación de esa violencia es cuando se muestra el trabajo del grupo de antropología forense. Pero si hay una imagen más efectiva para dar cuenta del horror no esta en la mostración de un esqueleto con las marcas de la tortura, sino en la acumulación de cajas numeradas, cada una conteniendo un esqueleto no identificado, un cuerpo sin identidad. En ese sentido también hay una postura respetuosa a los que ya no están, permitiendo que sean sus madres y sus hijos quienes los introduzcan a través de sus recuerdos, de sus voces grabadas, de sus fotos y filmaciones caseras. Son estos los que permiten asomarse a ver como eran esos hijos y padres desaparecidos: en la voz de una madre que le cuenta en una grabación casera a su hijo el por qué de su lucha, o en las fotos de los álbumes familiares que los entrevistados muestran como a un amigo en el living de su casa. Quizás una de los meritos mas grandes de Nietos sea, además, venir a responder a esa falacia recurrente que ciertos comunicadores repiten como un mantra cínico: "hay que dejar de mirar el pasado para construir el futuro". Y la refutación está en esos hijos de desaparecidos que pueden criar a sus propios hijos, reencontrándose con sus abuelos, conociendo a sus padres y reconociendo quienes son ellos. Pueden así recuperar el pasado, inscribirse nuevamente en una continuidad generacional, aprender a su vez a ser ellos mismos padres y proyectarse, ahora si, hacia el futuro. |
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