Lunes 22 de marzo de 2004

CINE: "NIETOS (IDENTIDAD Y MEMORIA)", DE
BENJAMIN AVILA

"Lazos de familia"
El filme, que se estrena este jueves, se centra en la labor incansable de las Abuelas de Plaza de Mayo.

Un día después que se cumplan los 28 años del golpe militar del 24 de marzo de 1976, Benjamín Avila verá su opera prima, Nietos (Identidad y memoria) estrenarse en las salas porteñas. La fecha no es casual: la película trata sobre el trabajo de las Abuelas de Plaza de Mayo y las historias de chicos nacidos en cautiverio y recuperados por la organización. "Si no fuese por la fecha, la estrenaba en otro momento", admite Avila, 31, a sabiendas que debe competir con dos títulos locales y con La Pasión de Cristo. "Pero era importante estrenarla ahora", agrega.
Nietos es un documental que apunta a contar los casos "desde un punto de vista humano -explica-. No queríamos ir desde lo intelectual ni hacer revisionismo histórico. Hablar del hoy. Que los espectadores puedan identificarse con los nietos, que chicos que tienen dudas puedan verla y saber qué pasó, cómo se vivieron estos casos. Nos interesa ese enganche emocional".

El proyecto tuvo varias vueltas. El productor y publicitario Daniel Cabezas, encargado de la imagen de Abuelas de Plaza de Mayo, había encargado un primer documental cuyos resultados no estaban a la altura de lo deseado. Conoció a Avila en 2002, en Roma -el director estaba allí tras ganar un premio en Taormina con su corto sobre Cuba La gotera-, y lo convocó a armar un nuevo filme.

"Yo trabajo mucho como montajista (en películas como Tan de repente, La mecha y la inminente La mina) y primero pensé en recompaginar el material, y agregarle un comienzo y un final. Pero lo que hicimos (con su mujer y coguionista, Lorena Muñoz) le gustó mucho a Daniel y terminamos rehaciendo todo desde cero, quedó muy poco del original".

Todo son las entrevistas y charlas con varias familias -abuelas, nietos, hermanos- que han recuperado a hijos de desaparecidos y que hoy están integrados (o integrándose) a sus nuevas familias. "Hay más de 400 casos y solo 77 aparecieron, así que aún queda mucho camino por recorrer. La función de Nietos es esa. Tratar de que aparezcan más chicos".

Para Avila, la situación fue doblemente tocante. Si bien no trata su tema personal en la película, tanto su madre como la pareja de ella están desaparecidos, y el hijo de ambos (Diego), su medio hermano, vive una situación bastante similar a la que atraviesan los nietos de la película. "Nosotros tuvimos que emigrar en el 77. Pasamos por Brasil, México y Cuba. Y después volvimos en la contraofensiva de Montoneros en 1979. Y allí desaparece mi mamá (Sara Zermoglio). Yo tenía siete años. Pasé tres días en un centro de detención y después me dejaron en la casa de mi abuela paterna, en Ramos Mejía. De allí me fui a vivir con mi padre, a Tucumán, y seguí allá hasta el 86, que volví a Buenos Aires". Su hermano menor no tuvo esa suerte. Pero Benjamín prefiere no hablar mucho de su caso personal, salvo para decir que con Diego tienen "una muy buena relación" y que "cuando vió la película hizo un vuelco enorme".

Los apoyos de fundaciones como Huber Bals, y el notable cambio de rumbo en la política de Derechos Humanos del gobierno actual, ayudaron a que la película recibiera un fuerte respaldo y se estrene. "La postura de Kirchner respecto a los Derechos Humanos es muy buena. Para que exista una verdadera democracia tiene que haber justicia. La historia argentina se tiene que escribir con la verdad -dice-. Yo no quiero ser mi vieja. Somos una generación distinta, con identidad propia, y tenemos que aprender a ser tolerantes y a dialogar."

Cortometrajista, director de fotografía y editor, Avila tiene en su haber el premiado corto La gotera ("que cuenta cuatro décadas de la historia de Cuba un unas pocas imágenes") y que fue premiado por un jurado que integraban Abbas Kiarostami y Todd Solondz, entre otros. Y está en proceso de un filme doble, Veo veo, que fue un corto y será un largo que por esots días está escribiendo. "Ahí sí mezcló un poco más mi historia personal -dice-. El título original era Infancia clandestina, y tiene que ver con una parte de mi niñez en la que yo estaba acá clandestino, con otro nombre. Yo era muy inconsciente de todo lo que pasaba. Pero la película cuenta una historia de amor que es ficcional".

Diego Lerer.